Registro de datos · Instalación y calibración

Dónde colocar el medidor de CO2 en un aula: lo que midió un estudio en escuelas y una universidad de la zona de Barcelona

Un estudio publicado en 2025 comparó la lectura de CO2 en distintos puntos de aulas de Barcelona con varios tipos de ventilación. En estas aulas, la posición y la ventilación pesaron a menudo más que la exactitud del sensor, con diferencias de más de 100 ppm.

Por EIC Controls · · 8 min de lectura

Registrador de datos HOBO MX1102A para medir y registrar CO2, temperatura y humedad relativa en edificios

Si tiene que medir el CO2 de un aula, la primera decisión no es qué equipo comprar, sino dónde colocarlo y cuántos poner. Un estudio publicado en línea en febrero de 2025 en la revista Indoor Air, hecho en aulas de primaria y de universidad de la zona de Barcelona, midió cuánto cambia la lectura según la posición del sensor y según cómo se ventila la sala. En palabras de los autores, la posición y la estrategia de ventilación «often outweigh the sensor specifications», con diferencias entre puntos del aula de más de 100 ppm.

La pregunta del estudio

El CO2 que registra un medidor se usa como indicador de si un aula está bien ventilada. Los autores, de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC), partieron de que al medir se suelen pasar por alto las especificaciones del sensor, su posición respecto al recorrido del aire y a los ocupantes, y su relación con la ventilación de la sala. Querían saber qué pesa más, para proponer cómo estandarizar estas mediciones en aulas.

Cómo se hizo

  • Dónde y cuándo. 33 sesiones de medición en 5 meses del curso 2021-2022, con periodos de verano y de invierno: 24 en edificios de la UPC y 9 en siete aulas de tres escuelas cercanas a Barcelona.
  • Las aulas. Volumen y distribución de puertas y ventanas parecidos, de 160 ± 20 m³, con una media de unos 20 alumnos, es decir, unos 8,15 m³ por ocupante.
  • Los equipos. Cinco equipos comerciales de cuatro modelos: dos Comet U3430, un DeltaOHM HD32.3TC, un módulo Sensirion SCD30 leído con un Raspberry Pi y un Elitech RC5. Todos se usaron con la calibración de fábrica.
  • La colocación. Sobre las mesas, a la altura de respiración, a 1 m como mínimo de ocupantes y paredes. En unas sesiones los equipos estaban juntos, para compararlos entre sí; en otras, repartidos por el aula, para ver cuánto cambia el CO2 de un punto a otro.
  • La ventilación. Cuatro situaciones: sin ventilación (puertas y ventanas cerradas), natural por un solo lado, natural cruzada (aberturas en al menos dos lados de la sala) y mecánica.
  • El indicador. Datos sincronizados a 1 minuto y, además del valor de CO2, su ritmo de cambio (dCO2/dt), que muestra si en cada punto el CO2 sube o baja.

Lo que se observó

Entre equipos juntos, la diferencia fue menor que entre puntos del aula. Con los equipos en el mismo sitio, la desviación típica media fue de 17,74 ppm entre las dos unidades del mismo modelo y de 37,35 ppm con todos los equipos, con una diferencia máxima de 80 ppm. Con los equipos repartidos en un aula cerrada, la desviación típica media entre lecturas subió a 97,24 ppm.

La ventilación cambia el mapa del aula. Según los autores, sin ventilación el CO2 queda a merced de sus fuentes, y con el tiempo pueden aparecer diferencias del orden de 100 ppm. La ventilación natural, por un lado o cruzada, crea corrientes de aire que redistribuyen el CO2 según la forma de la sala, y por eso la posición del sensor importa. La mecánica se impuso a las demás variables, pero solo se midió en un aula.

El punto «lógico» puede dejar de serlo. Un proyecto de la propia UPC buscó en sus aulas el punto de mayor concentración y, al ser complicado poner los sensores entre los alumnos, los instaló en la pared opuesta a las ventanas. La suposición acertó con ventilación natural por un solo lado; al abrir a la vez puertas y ventanas, ese punto quedó bajo la corriente de aire entre ambas y dejó de registrar los valores más altos.

Dónde estuvo el CO2 más alto. Con ventilación natural, lejos de las trayectorias del aire, es decir, lejos de puertas, ventanas y del espacio abierto entre ellas. Sin ventilación, cerca de los ocupantes.

Para los autores, la exactitud del sensor pesa a menudo menos que la ventilación y la posición concreta, que cambian la lectura local más allá de la exactitud del equipo.

Hasta dónde se puede trasladar

  • Tipo de sala. Aulas de volumen y distribución parecidos, con unos 8,15 m³ por ocupante. Una sala más llena, más grande o con otra disposición de puertas y ventanas puede tener otro mapa.
  • Ventilación mecánica. Solo se estudió un aula con ventilación mecánica. Los autores limitan el resultado a aulas con una ventilación mecánica suficientemente eficaz.
  • Clima y región. Aulas de la zona de Barcelona, en un solo curso. Con otro clima u otros hábitos de apertura de ventanas pueden cambiar las corrientes y el mapa.
  • Equipos. Cuatro modelos comerciales con calibración de fábrica, a la altura de respiración: las cifras de dispersión son de estos equipos y sesiones, no de los sensores de CO2 en general.
  • Temperatura. Los equipos también midieron temperatura, pero la dispersión entre ellos (desviación típica media de 0,57 °C estando juntos) ocultó las diferencias entre posiciones, y el análisis de ubicación se hizo solo con el CO2.
  • La corrección de unos 100 ppm. Para cuando no se pueden poner varios sensores ni registrar la ventilación, los autores sugieren, en aulas como las suyas y sin ventilación mecánica, sumar a la lectura unos 100 ppm cuando el sensor no está en las posiciones que llaman menos favorables (con ventilación natural, las apartadas de las corrientes de aire). Aproxima la variación entre posiciones en régimen estable en estas aulas; no vale para otra sala sin medirla.

Qué cambia en una decisión de medición

  1. Decidir el punto antes que el equipo. En este estudio la posición pesó más que la diferencia entre modelos, así que un equipo de más gama no compensa por sí solo un punto poco representativo.
  2. Colocar según cómo se ventila la sala. Si el aula se ventila abriendo ventanas o puertas, evite la línea entre ellas; si suele estar cerrada, el CO2 más alto estuvo cerca de los ocupantes, y en el estudio ningún equipo se colocó a menos de 1 m de una persona.
  3. Más de un punto, al menos al principio. Los autores recomiendan poner varios sensores, dentro y fuera de las principales corrientes de aire, para ver las diferencias. Con eso se decide después cuántos dejar y dónde.
  4. Anotar la ventilación junto al dato. Los autores proponen acompañar la lectura de CO2 con datos de ventilación, porque la lectura puede variar hasta 100 ppm. Sin anotar qué estaba abierto y cuándo, dos valores iguales pueden significar cosas distintas.
  5. Comparar los equipos juntos antes de repartirlos. El estudio también midió con todos en el mismo punto. Eso dice cuánto difieren entre sí, para no confundir una diferencia entre posiciones con una diferencia entre equipos.
  6. Mirar la tendencia, no solo el valor. Con un intervalo corto (el estudio usó datos a 1 minuto), el ritmo de cambio muestra dónde el CO2 baja más deprisa, como en los puntos que quedan en la corriente de aire.

Conviene repetir el marco: es lo que se observó en este estudio, en estas aulas y con estos equipos, no una regla general. La pregunta, en cambio, sirve para cualquier sala: qué representa el punto donde se mide.

Referencias

  • Marín, D.; Alegría-Sala, A.; Canals Casals, L.; Macarulla, M.; Fonollosa, J. (2025). The Reliability of CO2 Measurements Using Low-Cost Sensors: A Study of Sensor Positioning and Ventilation Strategies in Classrooms. Indoor Air, 2025, 5517242. DOI: 10.1155/ina/5517242. Texto completo (versión de la editorial, licencia CC BY 4.0) en el repositorio UPCommons de la Universitat Politècnica de Catalunya: https://upcommons.upc.edu/server/api/core/bitstreams/1ac146ad-023f-4b20-b775-8c26439b253a/content. Consultado el 30 de septiembre de 2026.
  • Crossref (2026). Registro de metadatos del DOI 10.1155/ina/5517242 (sin marcas de corrección ni retractación en la fecha de consulta). https://api.crossref.org/v1/works/10.1155/ina/5517242. Consultado el 30 de septiembre de 2026.

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Instrumentos para esta aplicación

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