Registro de datos · Temperatura y humedad

¿Está de verdad entre 2 y 8 °C? Dónde colocar la sonda en el frigorífico de vacunas y qué registrar

En un estudio alemán con 75 frigoríficos de vacunas, solo en 24 la temperatura se mantuvo entre 2 y 8 °C durante siete días de registro. Cómo decidir dónde va la sonda, si va al aire o en un tampón, cada cuánto registrar y quién revisa el dato, a la luz de las guías de Madrid y del País Vasco.

Por EIC Controls · · 9 min de lectura

Registrador de datos de temperatura InTemp VFC con sonda externa en frasco de glicol, para frigoríficos y congeladores

La pantalla del frigorífico marca 5 °C a primera hora y vuelve a marcar 5 °C al cerrar. En un estudio alemán con 75 frigoríficos de vacunas de 64 consultorios de medicina general, un registrador de datos colocado en el centro de cada aparato tomó una lectura por minuto durante siete días: solo en 24 frigoríficos (32,0 %) la temperatura se mantuvo todo ese tiempo entre 2 y 8 °C, y en 11 (14,7 %) llegó al menos una vez a 0 °C o menos (Thielmann et al., 2019).

Esta guía trata de una decisión de medición que se toma una vez y condiciona todos los registros posteriores: dónde va la sonda, si va al aire o dentro de un tampón, cada cuánto se registra y quién revisa el dato. Qué hacer con las vacunas después de una salida de rango no es una decisión de medición: la fija el protocolo de la autoridad sanitaria de cada centro, y este texto no lo sustituye.

1. Antes del registrador, el frigorífico

Un buen registro documenta un mal frigorífico, pero no lo corrige. En el estudio alemán, 66 de los 75 aparatos eran domésticos y 9 eran de tipo farmacéutico. La temperatura media fue la misma en los dos grupos, 5,3 °C, pero la diferencia entre aparatos no: la temperatura media de cada frigorífico doméstico quedó entre -1,8 y 10,7 °C (desviación típica de 2,8 °C), y la de cada farmacéutico, entre 4,3 y 7,9 °C (1,1 °C). Con solo nueve frigoríficos farmacéuticos, la comparación es descriptiva.

Las guías españolas van en la misma dirección. El manual de vacunaciones del Gobierno Vasco recomienda frigoríficos específicos para vacunas y advierte de que los frigoríficos, «sobre todo los de tipo doméstico», pueden tener una temperatura diferente en cada balda. La guía técnica de la Comunidad de Madrid considera más recomendables los frigoríficos industriales o farmacéuticos, indica que no deben usarse los «No frost» de sistema multiflujo, porque el aire que llega del congelador puede bajar algunas zonas por debajo de 0 °C, y declara no aptos los frigoríficos con congelador interno.

Qué cambia para quien mide: en un aparato doméstico, la posición de la sonda pesa más, porque una balda puede no representar a otra.

2. Dónde va la sonda

Las dos guías coinciden en lo esencial. Madrid pide que los instrumentos de medida con sonda estén en la zona central del frigorífico, separados de las paredes y de la puerta. El manual vasco sitúa el termómetro de máximas y mínimas en la zona central, separado de las paredes y de las cajas de vacunas para evitar lecturas erróneas, y coloca el sensor del termómetro digital en la parte media, sin tocar las paredes. En el estudio alemán, el registrador iba en el centro de cada frigorífico, dentro de una caja de plástico.

Ninguna de las dos guías admite guardar las vacunas en la puerta; Madrid tampoco en los cajones inferiores, y el manual vasco pide dejar de 2,5 a 5 cm entre las vacunas y las paredes para que circule el aire.

La decisión práctica: la sonda va donde están las vacunas que se quieren vigilar, en el centro, sin tocar paredes ni cajas, y su posición se anota.

3. Sonda al aire o sonda en un tampón

Es una de las decisiones que más cambian lo que dice el registro. Una sonda al aire mide el aire del interior, que varía cada vez que se abre la puerta; una sonda dentro de un tampón, por ejemplo un frasco de glicol, responde más despacio. Los autores del estudio alemán lo señalan como limitación: por motivos económicos usaron una sonda estándar de aire, que mide la temperatura del aire interior y los efectos de las aperturas de puerta, mientras que una sonda de glicol, de reacción lenta, se parece más a los cambios de temperatura de los viales.

La guía de Madrid deja la elección abierta: la sonda del termógrafo «deberá estar libre o en un buffer homologado», a elección del servicio de electromedicina. Y define la rotura de cadena de frío sin exigir una duración mínima: una máxima de más de +8 °C, o una mínima por debajo de +2 °C «independientemente del tiempo transcurrido». Como esa definición no depende de la duración, el tipo de sonda pesa: una misma apertura de puerta puede quedar registrada como pico con una sonda al aire y amortiguada con un tampón.

Lo que conviene decidir y dejar escrito: qué sonda se usa, de qué tamaño es el tampón si lo hay y con qué criterio se leerán sus picos. Cambiar de una a otra sin anotarlo hace que dos meses de registro parezcan de frigoríficos distintos.

4. Cada cuánto registrar y quién revisa el dato

Una lectura de la temperatura actual al llegar y otra al irse no ven la noche. Las guías combinan dos cosas. La lectura manual: Madrid pide comprobar la temperatura al menos dos veces al día, a primera y última hora, y resetear el instrumento al terminar cada lectura; el manual vasco pide una lectura al inicio y otra al final de la jornada con el termómetro de máximas y mínimas, y recomienda la última al menos una hora antes de acabar la jornada. Y el registro continuo: Madrid indica para el termógrafo un intervalo «idealmente cada 10-15 minutos» y, si es informatizado, descargar los datos en el ordenador al menos una vez a la semana; el manual vasco pide un registro circular cada 15 minutos.

El estudio alemán muestra por qué no basta con mirar el aparato. Los autores describen la creencia de que una congelación se notaría en las propias vacunas, y señales como cajas de cartón deformadas por hielo derretido (en dos consultorios) o paredes con una capa gruesa de hielo (en uno) pasaron desapercibidas. Madrid pide revisar la capa de hielo y que no supere los 5 mm de espesor.

La decisión práctica: un intervalo de 10 a 15 minutos si se siguen estas guías, una persona responsable de descargar y revisar el registro en un día fijo, y en cada comprobación manual la lectura de la mínima y la máxima, no solo de la temperatura actual.

5. Alarmas y cortes de corriente

Un registrador que solo guarda datos cuenta lo que pasó cuando alguien lo descarga. La guía de Madrid contempla un sistema de alarma que avise del corte de suministro eléctrico, cita sistemas luminosos, acústicos o por SMS y deja la elección al responsable del centro. También pide que el frigorífico se conecte directamente a la red, sin regletas ni alargadores, recomienda un SAI y, en los frigoríficos domésticos, botellas de agua salina o acumuladores de frío en la parte inferior para que, en caso de avería, la temperatura se mantenga unas 6 horas siempre que la puerta no se abra.

Para la alarma de temperatura, la guía no fija umbrales ni retardo. Los límites de su definición de rotura (2 y 8 °C) son una referencia; el retardo y quién recibe el aviso hay que decidirlos antes de que suene, y la decisión depende del tipo de sonda del apartado 3.

Lista de verificación

  1. Frigorífico: tipo (doméstico o farmacéutico) anotado; ninguna vacuna en la puerta ni en los cajones inferiores.
  2. Sonda en el centro, sin tocar paredes ni cajas, con la posición anotada.
  3. Tipo de sonda (al aire o en tampón, y tamaño del tampón) anotado y sin cambios durante el periodo.
  4. Intervalo de registro de 10 a 15 minutos, descarga en un día fijo y responsable designado.
  5. Alarma de temperatura y de corte de corriente, con destinatario y retardo decididos.

Límites

El estudio se hizo en 64 consultorios alemanes de una red docente que aceptaron participar (38,1 % de los invitados), con frigoríficos sobre todo domésticos, durante siete días y con una sonda de aire; sus porcentajes no se trasladan tal cual a centros españoles o portugueses ni a frigoríficos farmacéuticos. Las guías citadas son de dos comunidades autónomas, y cada centro sigue el protocolo de su propia autoridad sanitaria. Este texto no interpreta normativa ni decide qué hacer con vacunas expuestas: eso corresponde al protocolo sanitario y, en su caso, al fabricante de la vacuna.

Referencias

Selección comercial de EIC Controls

El registrador de datos InTemp VFC mide la temperatura con una sonda externa de acero inoxidable, con cable de 2 o 4 m, conectada a un frasco de glicol, es decir, la opción de sonda en tampón del apartado 3. Su ficha da un tiempo de respuesta típico hasta el 90 % de 10 minutos con el frasco de 5 ml, 20 con el de 15 ml y 25 con el de 30 ml (aire a 1 m/s), además de pantalla con la temperatura actual y las mínimas y máximas diarias, alarmas sonoras y visuales, un sensor interno de temperatura ambiente, intervalos de registro de 1 s a 18 h y alimentación con dos pilas AAA. Quedan por dimensionar el tamaño del frasco, la longitud del cable según dónde vaya el registrador y cómo llegarán los avisos a distancia, que la ficha asocia a una pasarela opcional.

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