Agua · Instalación y calibración
Temperatura del agua en un río: cómo evitar que el registrador mida el sol, el agua parada o el aire
Cinco decisiones para instalar un registrador de temperatura del agua en un río: comparar los sensores, buscar sombra, buscar agua que corre, prever que el nivel baje y elegir el intervalo. Con los límites de cada fuente.

Un registrador de temperatura del agua fijado en un río anota un valor cada hora durante meses, y nadie lo mira hasta la siguiente visita. Si el sol le da de lleno en un remanso poco profundo, si queda en agua parada o si el nivel baja y lo deja al aire, seguirá guardando datos con la misma resolución, pero esos datos ya no describirán el río. Por eso conviene evitarlos antes: al elegir el punto, al preparar los sensores y al planificar las visitas.
Esta guía ordena cinco decisiones a partir de dos estudios revisados por pares y de la guía de campo del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS). Ninguna de las tres fuentes estudió ríos ibéricos: se transfieren los métodos, no las cifras.
1. Compare los sensores entre sí antes de instalarlos, y otra vez al recogerlos
Cuando dos puntos de una red difieren en unas décimas de grado, la primera pregunta es si difieren los ríos o los sensores. Johnson y Wilby (2013) compararon sensores expuestos y protegidos en agua quieta y somera bajo sol directo: la diferencia media fue de 0,4 °C, y los autores atribuyen unos 0,3 °C de ella a la variación de exactitud entre sensores, no a la radiación. También observaron que el error por radiación era modesto frente a la discrepancia entre fabricantes distintos, y su primera recomendación es instalar el mismo tipo de sensor en toda la red.
La guía del USGS (Heck y otros, 2018) convierte esta comprobación en rutina: una verificación de calibración antes y después de cada instalación en campo, con los registradores 30 minutos en un baño templado, 30 minutos en un baño de enfriamiento y 30 minutos en un baño frío, junto a un registrador de referencia calibrado del mismo modelo. Los registradores inexactos se devuelven al fabricante. Sowder y Steel (2012) proponen una versión mínima: dejar todos los registradores un rato en un ambiente común antes de desplegarlos, repetirlo tras la recogida y configurarlos igual (observaciones por día, hora estándar, unidades y hora de la primera observación).
Decisión: un solo modelo en toda la red, todos los sensores juntos en el mismo baño antes y después, y la diferencia de cada uno anotada en la ficha del punto.
2. Sombra primero; protector cuando el sol directo no se puede evitar
En el ensayo exterior de Johnson y Wilby, con agua clara y quieta de 0,2 m de profundidad bajo sol directo, la diferencia entre sensores expuestos y protegidos llegó a 1,6 °C. Según su análisis, superar 0,5 °C de diferencia exige sol directo e intenso, por encima de 400 W/m² en el espectro total. El protector que usaron era un tubo de PVC blanco perforado, de 70 mm de diámetro y 0,3 m de largo, que deja circular el agua alrededor del sensor.
Sus recomendaciones siguen un orden: situar los sensores a la sombra (cerca de la orilla, bajo la vegetación de ribera o a la sombra del propio paisaje) y, cuando la exposición al sol directo sea inevitable, usar protectores de albedo alto que dejen que el agua ventile el sensor. Según los autores, sus datos sugieren que el protector solo es absolutamente necesario cuando el sensor queda bajo sol directo e intenso. La guía del USGS, por su parte, incluye un protector solar de PVC por registrador en el material de instalación.
Límite importante: los propios autores presentan sus cifras como un caso extremo frente a las masas de agua naturales, donde esperan errores mucho menores, porque el agua más profunda y el material en suspensión reducen la luz que llega al sensor. El 1,6 °C no es una corrección que se pueda aplicar a otro río; es la razón para no dejar un sensor al sol en un remanso somero.
3. Agua que corre, no agua parada
En laboratorio, con luz artificial, los mismos autores midieron errores por radiación un orden de magnitud menores con el sensor en agua corriente, incluso a 0,1 m/s, porque el agua en movimiento se lleva el calor (advección). Su recomendación es colocar los sensores en unidades comparables del cauce, como rápidos o canales de corriente, en agua que fluye, y evitar zonas muertas o de agua estancada, salvo que el objetivo sea precisamente estudiar esa heterogeneidad térmica.
La guía del USGS llega a lo mismo por otra vía: el agua estancada se calienta y se enfría con más facilidad y puede no representar las condiciones del río. Pide anclar el registrador, si es posible, donde el agua se mueva, y no demasiado cerca de la confluencia de un afluente ni de una surgencia de agua subterránea, porque esos lugares pueden no ser representativos. Y propone anclarlo en el talweg o cerca de él (la parte más profunda de la sección), para que siga mojado mientras el cauce lleve agua.
4. Prevea que el nivel baje: el registrador puede quedar al aire o enterrado
Sowder y Steel (2012), que trabajaron con registros del río Sauk, en el noroeste del estado de Washington, enumeran por qué un registrador sale del agua: temporales, sequías, fallos de anclaje, averías o la intervención de terceros. Las crecidas, añaden, pueden enterrarlo en limo. En ambos casos el registrador sigue guardando datos, y el fallo solo aparece si se busca.
La señal que proponen es la temperatura del aire. En verano, en regiones templadas, el aire suele estar mucho más caliente que el río, y en todas las estaciones el agua varía, en general, menos de un día a otro que el aire. Una correspondencia estrecha entre la temperatura del agua y la del aire es, según los autores, un indicio fuerte de que el registrador estaba fuera del agua. Por eso recomiendan instalar en la zona un registrador de temperatura del aire fuera del sol directo y, en cauces muy variables, registradores redundantes en el mismo canal, para aumentar la probabilidad de tener siempre al menos uno sumergido.
En cada visita conviene anotar la fecha y la hora de instalación y de recogida, y si el registrador apareció al aire o enterrado: esas notas son, para los autores, la primera indicación de errores en los datos. La guía del USGS pide anotar al instalarlo si el sensor queda totalmente sumergido, sumergido pero cerca de la superficie, al aire pero cerca de la superficie, o completamente seco. En el análisis, Sowder y Steel comparan cada serie en gráficos con el aire, con otros puntos, con otros años y, si existe, con el caudal.
5. Intervalo: una hora para el río, segundos para el baño
La guía del USGS recomienda registrar cada hora en las instalaciones de campo y cada 10 segundos en las verificaciones de calibración. Justifica la hora con un resultado de Dunham y otros (2005): un intervalo de una hora tiene una probabilidad baja de perder el máximo diario por más de 1 °C. Si la pregunta pide seguir cambios rápidos, el intervalo debe partir de ella y no de esta regla.
Lista de verificación antes de instalar
- Un solo modelo de sensor en toda la red y la misma configuración en todos.
- Prueba en baño común antes de salir y al recoger, con la diferencia de cada sensor anotada.
- Punto a la sombra, en agua que corre, en el talweg o cerca de él, lejos de afluentes y surgencias.
- Protector blanco y perforado donde el sol directo sea inevitable.
- Registrador de aire fuera del sol directo en la misma zona, y redundancia si el cauce es muy variable.
- Fecha y hora de instalación y de recogida, y estado del sensor al instalarlo y al recogerlo.
- Intervalo de una hora, salvo que la pregunta pida otro.
Límites
Los resultados de Johnson y Wilby proceden de agua quieta de 0,2 m y de laboratorio, con dos modelos de sensor. La guía del USGS está escrita para ríos de Estados Unidos, y su criterio de una hora se refiere al máximo diario con 1 °C de margen. Sowder y Steel ilustran su método con un solo río y reconocen que, pese a los protocolos, la limpieza de los datos es inherentemente subjetiva. Ninguna fuente estudió ríos de la península ibérica: sirven para decidir cómo instalar y revisar, no para estimar el error de un sensor concreto.
Referencias
- Johnson, M. F., y Wilby, R. L. (2013). Shield or not to Shield: Effects of Solar Radiation on Water Temperature Sensor Accuracy. Water, 5(4), 1622-1637. DOI: 10.3390/w5041622. Texto completo. Consultado el 28 de septiembre de 2026.
- Sowder, C., y Steel, E. A. (2012). A Note on the Collection and Cleaning of Water Temperature Data. Water, 4(3), 597-606. DOI: 10.3390/w4030597. Texto completo. Consultado el 28 de septiembre de 2026.
- Heck, M. P., Schultz, L. D., Hockman-Wert, D., Dinger, E. C., y Dunham, J. B. (2018). Monitoring stream temperatures: A guide for non-specialists. U.S. Geological Survey, Techniques and Methods, libro 3, capítulo A25. DOI: 10.3133/tm3A25. PDF. Consultado el 28 de septiembre de 2026.
Selección comercial de EIC Controls
El registrador HOBO Pro v2 para temperatura del agua (U22-001) mide la temperatura del agua con una exactitud de ±0,21 °C entre 0 y 50 °C y una resolución de 0,02 °C a 25 °C; su ficha técnica indica además una deriva de 0,1 °C al año y un tiempo de respuesta (90 %) de 5 minutos en agua. En una red, usar el mismo modelo en todos los puntos facilita la prueba en baño común descrita arriba, y la ficha indica que también registra en aire (de -40 a 70 °C), lo que permite usarlo como referencia de aire, instalado fuera del sol directo. Queda por dimensionar el anclaje y la sombra o el protector de cada punto, el intervalo y la frecuencia de las visitas, y la descarga de los datos por la interfaz óptica USB con el software que indica la ficha.
Instrumentos para esta aplicación

LI-COR (HOBO, InTemp, LI-COR) · U22-001
Registrador de datos HOBO Pro v2 para Temperatura del Agua (hasta 120m)
El HOBO Water Temp Pro v2 es duradero con una resolución de 12 bits. Completo con un sensor de precisión para una precisión de ±0,2°C, este registrador mide temperaturas entre -40°C y 70°C en el aire y hasta 50°C en el agua. Su carcasa impermeable y…



